No estamos en los GPS, empiezo a dudar la veracidad de las palabras de mi amiga cuando dice que venir acá, al sur, es programa de pobres.
Ahora, cuando uno da las indicaciones para llegar y decís que queda camino a Lobos/Cañuelas, la cosa cambia!
Pero no cambia nada!, el tema es que estamos en el kilómetro intermedio entre el mundo del Polo, y las cárceles de Ezeiza.
Alguien que incluso llegó a definir a las personas que habitan en las cárceles que están por estos pagos como mutantes, me preguntó antes de venir si traía abrigo.
Le contesté que trajera pasaporte para cruzar la General Paz.
No estamos lejos, solo a 40,5 km del km cero, pero es como incursionar por los pagos de los indios ranqueles para el resto.
Acá hace un calor de cagarse como en Capital se entiende????!!!!!
Y además…uno puede estar en jogineta, ojotas y raíces crecidas que está todo bien…nadie mira (porque están todos igual)
Ni en pedo se me ocurriría estar en este estado calamitoso por los nortes. Vaya uno a saber el porqué esta mentalidad, pero asi es.
Mientras tanto en los momentos libres, como los de hoy porque mi hijo se fue a dormir con el papá, yo espero ansiosa a “la cita” del verano.
Esperé una hora antes que llegara inpuntual.
Entonces me encerré en el baño a darme los últimos retoques.
Con la pincita en mano, sentada en el inodoro mientras me sacaba los últimos pelos que la cera no había podido sacar el lunes cuando me fui a “capital” por unas horas.
Aproveché a meterme buches de enjuague con un frasco que tengo del gusto a menta mas fuerte que encontré en el mercado (yo fumo, él no) para cumplir a rajatabla las indicaciones que nunca cumplo, porque, o me lo termino tragando de a poquito o no aguanto la picazón de la menta.
Entonces asi, buche mediante, y pinza de depilar en mano me encontró el señor mencionado.
No tenemos timbre, por lo que abrió y entró. Asi no más…cachate esa.
Empecé a twitear a mansalva, cada día al principio, cada hora después y ahora no paro.
Todo culpa de mi BlackBerry nuevo que me mantiene conectada cada segundo con el mundo externo.
Porque acá lindísimo, pero es como vivir en Kamchatka.
Entonces pelotudeo todo el día, en Twitter y en Facebook, haciendo comentarios en las que me creo graciosísima, pero en realidad no tienen N.A.D.A de gracioso y todo es culpa de estar haciendo N.A.D.A. entonces me rió de cualquier taradez que escribo creyéndome mil de mis ocurrencias.
Me olvidé que mi hija tiene Twitter y me sigue. Papelón.
Ya empezó febrero y mis actividades de enero empezaron a menguar.
Ya no arreglo el pasto, no limpio cosas insólitas por miedo a alguna picazón, ya ni siquiera asomo la cabeza al sol.
Y descubrí los programas cholulos de televisión que tanto mal me hacen al cuerpo y la mente durante el año.
Pero insólitamente mis contracturas y mi dolor de cuello desaparecieron, (casualidad?), creo que mi amiga tiene razón: es que ahora estás echada todo el día! Y estás relajada.
Más relajada de lo que estaba???
Mis días pasan de las peleas de Pachano con Fort y de Bal con Barbieri, para terminar la noche mirando Herederos de una Pasión y ahora empecé a ver la nueva esa del amor que tiene personajes de barrio en las que me siento por momentos identificada, Dulce Amor.
Comienzo a tener abstinencia de cafecitos, por mas que el house hace uno riquísimo, pero no es lo mismo vaguear por las calles de “la capital” que vaguear por las calles del pueblo.
Comienzo a tener abstinencia de teléfonos, ya que con mi BB lo único que hacemos es chatear, y que se agrava con todas las cosas que escribimos ya que la mitad de las conversaciones se malinterpretan por falta de acentos, signos de interrogación y admiración.
De los dos candidatos posibles, creo que no queda ninguno…en fin.
Canto sola, ya que me traje de capital mis parlantes para conectarlos a un Mp3, porque el silencio que me parecía divino en enero se está tornando muy silencioso y el croar de los sapos ya comienzan a alterarme los nervios.
Entonces pongo la música al mango y canto. Desafinadísima, pero canto y me siento diva.
Asi transcurre mi febrero, que empieza hoy.
Que alguien me ampare, o volveré idiotizada de tanta novela, o volveré relajada y seré millones.
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