viernes, 21 de septiembre de 2012

Sobre marchas, bacterias y miscelanias


Soy apolítica, de hecho no tenía la mas remota idea quién era quién en este país, yo solo se, que un día lunes en el que me levanté indudablemente de mal humor, y viendo que este querido gobierno nos preguntaba una sarta de estupideces para salir del país, decidí formar un grupo en facebook.

Ese día me fui a tomar mi café matutino como siempre y al volver a mi casa me encuentro que el grupo tenía 300 seguidores.

Fui por mas…de ahí lo imparable.

Me convertí en algo asi como….una activista fomentadora de cacerolazos y me metí en un submundo desconocido.

Lo bueno es que empecé a conocer la vida real.

Real  Life es darse cuenta que también podés putearte on line sin ver la cara de nadie y terminar tirando copas al piso de la bronca, putearme a mas no poder con gente totalmente desconocida, recibir halagos de personas más desconocidas aún y...perder al amante de turno.
Sos la mejor amiga de un total desconocido, o  la enemiga más buscada.

El tema es que luego de varias marchas, mi cuerpo empezó a dejar de funcionar. 
Literal.

Primero fue esa sensación de: 
mmmm esta noche no tengo ganas de estar con nadie. (cosa que no me preocupaba porque mi soltería databa de hacía mucho, pero en ese momento se suponía que había encontrado AL AMORRRRR DE MIIIIII VIDDDAAAAAA).
El tema es que cuando la única persona que se dignaba a llamarme para…(…mejor no digo "usar" porque no queda muy bien) para en fin…estar…yo sutilmente decía: hayyyyyyyyyyyyyyyyy hoy no puedo.
Y me quedaba en mi casa, sin poder levantarme de mi casa y de mi cama. 
Sin añorar absolutamente nada. 
Ahí caí en la cuenta que ALGO ANDABA MAL, muy mal.

Todo empezó con un grano, si así como leen, un grano, forúnculo o PORNOCO, como gusten llamarlo, en el oído.
Nada raro, era cuestión de apretar y apretar…pero no…el maldito grano explotó y entró por algún mísero agujerito y entró a la sangre, de ahí ese bicho inmundo empezó a deambular nada mas y nada menos que POR MI CARA.
Un día me levanté y mi hijo me dice: mamá!!!!!!! Parecés mi muñeco! (era cuasimodo, el del jorobado de notredame)
Me levanté, me miré al espejo y ahí me quedé largo rato viendo como lo que había ahí era lo más parecido a una berenjena podrida.
De mas está decir que ese mismo día me internaron metíendome miles de agujas (soy fóbica, recuerden a las agujas) y yo entrando en una especie de “al borde de la muerte” literal.
Los días fueron pasando, y  yo en el hospital entré en abstinencia facebook y de cacerolazos. 
No sabía que estaba pasando, no sabía cuando se caceroleaba, no podía difundir, no podía hacer nada porque este maldito bicho se había alojado en mi hermoso ojo, dejándolo achicharrado a mas no poder. 
No veía nada! el problema no era el cigarrillo que obviamente no estaba fumando: EL PROBLEMA ERA FACEBOOK! Y MIS CACEROLAS! 
Diagnóstico: celulitis facial (una amiga atinó a decir “ y claro, si te la pasas todo el día con las cacerolas esas obvio que te sacaste celulitis…(sic)”
Decidí tomarme las cosas con calma, aprovechar esos días, como días de spa, pero teniendo a un ex al cual le faltan un par de jugadores, es un  poco difícil.
Me llama al día siguiente del día en el que “todos creían que me moría” , yo con tubos por todos lados, mi cara que no había entendido que estaba viva pero que parecía muerta, y me dice literal: “Hola Guada, te quería pedir un favor…viste que hay que drenar los puntos del supermercado Disco a Jumbo? Bueno, me pidieron un teléfono de contacto para corroborar datos, y como vos te vas a quedar varios días internada y estás 24 horas al lado del teléfono, les pasé el teléfono del hospital y el interno para que vos los corrobores…”
Me tuvieron que dar un calmante.
Luego de unos días internada deciden darme internación domiciliaria, llamese esto a estar totalmente al pedo en tu casa, pero con agujas clavadas por todas partes por donde te pasan suero y antibióticos.
Me pidieron calma, tranquilidad, amor y paz.
Me agarró el síndrome compulsivo por ordenar lo que no había ordenado en 10 años de mudanzas, encontrando cosas insólitas, notas, cartas que me produjeron momentos de melancolía ridícula, empecé a extrañar a los inextrañables, en fin…todo bien, pero NADIE ME HABIA DICHO QUE NO PODIA LEVANTAR COSAS.
Solo levanté un bibliorato, uno chiquito, pero pesatido para generar que la venda transparente que tenía puesta, tapando la aguja inmunda que trasladaba el suero comenzara a llenarse de sangre.
Hacía 1 hora que el plomero había venido a mi casa porque no salía agua caliente en el baño.
Comencé a alterarme, hasta el punto de gritarle al plomero: “me saca la venda”!!!!!!!!??????
Llamé urgente  a la enfermera que venía a mi casa a pasarme los antibióticos y comienza a darme indicaciones de cómo YO debía sacarme esa aguja de mi ser porque me estaba desangrando (eso digo yo).
Tubo de teléfono en mano, algodón en la otra, se me complicaba la maniobra…con la mano no higienizada (obvio, que iba a pensar en ponerme alcohol en ese momento!!) logro sacarme la aguja gigantezca, al borde del desmayo, tal la impresión que OLVIDO apretar el agujero.

Resultado: cual dibujito animado el chorrriiiiiiittoooo finitttoooo de sangre empezó a desparramar y manchar: cortinas, computadora, mesada de mi escritorio…ventana.

El plomero  descompuesto mirando todo en la puerta de mi cuarto
En ese mismísmo momento tocan el timbre.
Era la manicura que en un acto de mimos había decidido contratar para hacerme los pies.

Logro limpiar todo a las apuradas, calmo al plomero que estaba al borde del colapso, abro la puerta, la manicura PALIDA, con su hija al lado, también PALIDA.
Comenzamos la tarea de pulir los pies, tocan el timbre, 1 amiga mia que se cae con una total desconocida, porque venían a visitarme, y al rato mi hija que acababa de llegar de viaje y me traía los regalitos.

Situación:
Plomero en el baño
Yo en pijama en el living, haciéndome los pies
Mis amigas mirándome y contándole anécdotas a la manicura que seguía rehacia.
La hija de la manicura sentada en mi sillón.
Niñera limpiando patio, mientras atajaba a mi hijo de 4 años que no dejaba de correr entre plomero y manicura.
Mi hija desempolvando las bombachas Victoria Secret que me había traído de viaje por los papelones que yo había hecho en el hospital respecto al tema de mi ropa interior (patética situación de caer en la guardia y que me dejen internada, ahí escuché la voz de mi abuela: NUNCA SALGAS CON ROPA INTERIOR VIEJA!!!), tal fue el comentario familiar que mi hija decidió gastar sus ahorros en mis bombachas.
Y yo con las agujas clavadas en el brazo, pensando en la sangre que había quedado diseminada en mi cuarto cual película de terror.
La tranquilidad se había ido al demonio.

Hasta  acá veníamos todo bien.
El tema es que mi cuerpo no detecta virus y bacterias, por lo que no reacciona, y cuando lo hace, lo hace tarde.
2da internación a los 10 días:
No quería ir a la guardia porque sabía me iban a internar.
 Había levantado fiebre ese día. 
El tema es cuando me descubrí una pelota del tamaño de una de golf en la cabeza   a las 9 de la noche, me empecé a imaginar cualquier cosa.
Entonces decido llamar a la guardia para que vengan y dados los antecedentes vinieron directamente con ambulancia.
Asi me trasladaron y por primera vez me sentí protagonista de una novela de terror cuando me “acostaron” en la camilla de la ambulancia para avanzar a pasos urgentes por la linda ciudad de buenos Aires. 
Asi entré a la guardia rezando por favor no encontrarme con alguien en vez de rezar que la pelota no fuera un tumor.
Estuve 8 días mas internada, pero como había previsto todo trasladé todo medio de comunicación al exterior en mi bolso. fue una mudanza electrónica. Mi cuarto era un lujo.

Con estas situaciones uno conoce muchas cosas, se hace culto a la fuerza
Yo conocí los santos y vírgenes más insólitos que se les pueda imaginar…hasta me di cuenta que había estado rezando mal porque le rezaba al san Antonio equivocado para conseguir novio.

Por fin recuperada comienzo mi etapa de recuperación.
Y que se me ocurre hacer!!! ACUPUNTURA!!!!!!!!!!!, en el medio de una marcha multitudinaria, el 13S en el que me sentí feliz, pero casi me internan de nuevo….

Acupuntura yo!  Que le tengo miedo a las agujas! Pero todo sea por la causa.

Me olvidaba de decirles el motivo de la palidez de la manicura colombiana y su hija:
Cuando llamé para que viniera le dije que estaba en internación domiciliaria y que por eso quería que viniera a mi casa.
Ella entendió: prisión domiciliaria.
Por eso vino con su hija las dos pálidas de miedo, porque se imaginaba a la asesina serial rodeada de policías.

En fin….todo sea por la causa y por la salud.
Mi vida es asi de bizarra…almodoviana como dicen algunos.
Las cacerolas las dejé de usar para cocinar y yo me siento muñeco vudú cada miércoles…pero asi es mi vida y nada me hace mas feliz.




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